En ese letargo estaba cuando de pronto sentí unas manos que recorrían mi cuerpo ardiente, desperté inesperadamente….quién es? Quién es? Pregunte. Soy yo, Neto, Pera. ¡Neto! Amor, gracias por venir, ven bésame, bésame, hazme tuya, quiero ser tuya. El comenzó a besarme las puntas de los pies, siguiendo hacia arriba, colmándome de besos y caricias. Llego a la altura de mi pubis ya mojado por mis jugos, Pera que rico hueles, hueles muy rico, me embriaga tu aroma de hembra caliente. No se detuvo, siguió hacia mi ombligo, mis pechos sintieron otra boca, mis pezones duros por el placer, llego a mi cuello colmándome de caricias, mis orejas, mis ojos, la frente, mis mejillas, en una palabra me atendió como a una diosa del amor sedienta de besos, caricias y de una verga cálida y dura solo para mí. Para esto ya había tenido dos orgasmos muy ricos pero quería más. Neto sigue, sigue, me haces muy feliz soy tuya, tuya. No respondió solo me indico con sus manos el darme vuelta boca abajo, hizo lo mismo, pero ahí en esa posición se detuvo en mi culo, lo lleno de besos y caricias, abriendo mis cachetitos para besar y lamer mi chiquito. Neto hazme tuya ya, no aguanto más…suplicaba. Mas el siguió hasta mi nuca, abrió un poco mis piernas y se recostó suavemente, sentí su verga dura y caliente posarse en mi hoyito trasero, al sentirlo me vine una vez más y apreté mis cachetitos aprisionando su verga. Hazme tuya Neto, méteme tu verga….la quiero toda…toda…..solo mía.





0 comentarios:
Publicar un comentario